Los jueces disimulando y los hipócritas rasgándose las vestiduras

Naturalmente yo, como todos, he estado siguiendo las escalofriantes noticias que se han venido conociendo desde el mismo instante en que la Policía detuvo al pederasta reincidente que parece ser responsable de la muerte de la pequeña Mari Luz.

Santiago del Valle tenía antecedentes por haber violado a su hija, abusos sexuales contra otra menor, acoso a una chica que conoció, fingiendo ser niña, vía chat… el delincuente no era la primera vez que perpetraba un crimen sexual (otro tema es que en España-la-culpa-fue-de-ella-por-llevar-minifalda aún se considera culpable a las víctimas de delitos sexuales).

Estaba, incluso, en busca y captura, con dos sentencias firmes recayendo sobre él. En paradero desconocido, he leído por ahí. Será que para buscar delincuentes y hacer cumplir las sentencias no hay dinero. Es más importante hacer el seguimiento de la concha brillante.

Vamos, que la mal llamada Justicia y el señor del Valle se pasaban las sentencias por el forro de sus caprichos.

 Ahora, pobrecito, lo van a trasladar de cárcel por su seguridad. La seguridad de las crías violentadas no preocupa mucho.

En este momento, cuando la vileza y la indignidad de jueces y legisladores ha quedado al descubierto en toda su crudeza, salen los hipócritas a rasgarse las vestiduras.

Los mismos que hace unos meses hacían lo posible y lo imposible por vendernos que había que proteger la intimidad de el “Rafita”, violador, torturados y asesino de Sandra Palo, puesto en libertad gracias a la Ley del Menor -Ley cuyas bondades defienden en plena campaña electoral y ante la amenaza del cambio legislativo que demanda la parte decente de la sociedad jueces como Gómez Bermúdez o payasos de feria como Javier Urra-, y que a día de hoy pudiera, acaso, estar viviendo en la casa contigua a la suya, querido lector.

Porque, como dice el Ministro de Legislación (Justicia y un jamón), el sectario y miserable Bermejo, estas cosas hay que pensarlas en frío. Y si “ha pagado sus cuentas con la Justicia… lo que tiene que hacer es salir”. Que lo lleven a casa de Bermejo. ¡Ah, no! Eso no. A vivir en alguna barriada sin que las madres y los padres de jóvenes desprevenidas tengan constancia de la clase de predador que anida, gracias a la legislación progresista y tolerante, junto a ellos. Porque lo importante es la intimidad… del asesino o del violador. O del etarra. Que tanto monta, monta tanto.

Llueve sobre mojado.

Porque aquí no se trata de proteger al indefenso ciudadano de la acción del criminal. No se trata de proteger y amparar a la víctima del delito. Se trata de victimizar al criminal, que no es responsable de sus actos. Y las penas, que sean irrisorias. Que salga gratis, o casi, violar, matar, secuestrar o robar.

La culpa, al fin y al cabo y según reza el mandamiento progre, no es del criminal, es de la sociedad. ¿Aún no se han enterado?

¿Y saben quién es “la sociedad”? Pues usted, yo, Mari Luz, sus padres, Sandra Palo, el criminal… la culpa repartida por partes iguales. La víctima culpable. El delincuente pobrecito.

Ese es el modelo de legislación -no es derecho; es legislación. Y la legislacion y la educación son los dos elementos preferidos por los totalitarios para modelar la sociedad y crear al eternamente perseguido “hombre nuevo”- que rige desde hace décadas en España. Todos, absolutamente todos, sabemos que el criminal no sentirá reproche social alguno. Personas “compasivas” como Mercedes Gallizo le tenderán la mano y nos dirán que es nuestro deber rehabilitarlo y volverlo a poner de patitas en la calla. Para que vuelva a violar a alguna niña.

Todos sabemos que los padres de Mari Luz tendrán que sufrir en silencio (si lo hacen en público como la valerosa María del Mar Bermúdez el calvario se multiplicará exponencialmente) lo sucedido y que su calvario no ha hecho más que comenzar. Verán salir de prisión, si es que llega a entrar porque ya andan con el rollo de la enfermedad mental, al asesino de su hija de prisión. Incluso es más que probable que algún vecino hijo de puta y que se tenga por el colmo de la tolerancia a sí mismo comente en corrillos que “cómo se les ocurrió dejar a la niña sola”. O que oigan decir a cualquier miserable moral que el pobre asesino no sabía lo que hacía.

Y muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras mañana, pasada la marejada, volverán a sentar cátedra en periódicos, radios, revistas, escuelas o juzgados acerca de la bondad del criminal y lo mucho que hay que protegerlo. De Mari Luz no se acordarán. No les interesa. Están a otra cosa.

Bien, hace pocas semanas se han celebrado elecciones. El Partido Popular, por una vez y sin que yo me lo acabara de creer, presentó unas propuestas de endurecimiento de penas. Fueron tachadas, por muchos de los que ahora se dan golpes no sentidos en el pecho, de “fascistas”. Pobre delincuente. Otros se chotearon directamente del PP. ¡Pretender incrementar las penas para que el Estado cumpla con su función de proteger la vida, libertad y bienes de las personas! ¡Habrase visto!

Señores, aquí somos todos mayorcitos. Y los que defienden el modelo de injusticia que habla de la reinserción forzosa en la sociedad de delincuentes sin rehabilitar o sin posibilidades de rehabilitación -por cierto, esto ya no es de recibo ni en Rusia. Son pamplinas socialistas de cuando la URSS y mayo del 68- que asuman lo que han votado.

Dejen de rasgarse hipócritamente y durante el ratito en que los medios los enfocan con sus cámaras, el pecho. No cuela. Sabemos, como llevan décadas defendiendo en prensa, escuelas, películas o juzgados, que el delincuente es inocente. La culpa es de la sociedad. Conocemos su responsabilidad, incluso complicidad.

Y yo, negacionista y malvada, maldigo a todos esos malnacidos que tal cosa, en mayor o menor grado, sostienen.

Y digo desde ya que si los padres de Mari Luz o de cualquier otra víctima deciden tomarse la Justicia por su mano por mi parte no habrá reproche alguno. Porque la Justicia es esa institución en la que la víctima de una sociedad civilizada delega la sanción al criminal. Cuando la Justicia no existe, y en España no existe, y el criminal se va de rositas la víctima tiene el perfecto  derecho a reclamarle al Estado, que está incumpliendo sus funciones (señor ZP, ¿se entera?) su delegación y actuar por su cuenta.

Los hipócritas ahora, ante esta declaración mía se escandalizarán. Al fin y al cabo ellos están para proteger a los delincuentes.

4 pensamientos en “Los jueces disimulando y los hipócritas rasgándose las vestiduras

  1. Minneconjou

    Impresionante. Mis felicitaciones.
    Permíteme pornerte esto que he comentado en otro blog hace un momento antes de leerte:

    “”No te preocupes por lo que puede pasar, piensa en qué puedes hacer para que no pase”. Algo así dijo alguien.

    Yo creo que es hora ya de que, con serenidad pero con firmeza, nos digamos que esto ha pasado porque hemos dejado que pase.

    Todos los que no hemos hecho bandera de la seguridad de los crios, todos los que hemos aceptado que PSOE y PP concurran a las elecciones sin la garantía de nuestra seguridad en sus programas (en serio, con la reforma de la Constitución). Todos los que hemos votado a quienes hacen leyes para los criminales. Todos debemos de asumir nuestra responsabilidad.

    Y decírselo y decírnoslo: NUNCA MAS. Yo no volveré a votar JAMAS a quien no lleve la cadena perpetua en su programa para violadores, pederastas y asesinos. Y penas durísimas para los jueces que no hacen su trabajo. Y les llamaré cómplices de esos crímenes, porque complicidad es mirar a otro lado.

    Porque ya vale.”

  2. lolipop

    Muy bien, siempre das en el clavo sobre lo que más protestas merece en este país, y el caso Mari Luz es primordial.Si el estado de derecho funcionara, ella seguiria viva…no hay derecho, no hay derecho….

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