María o el proyecto de una España en libertad – Regina Otaola

Otra mujer valiente, Regina Otaola,  ha escrito hoy, día aciago, tal vez el más aciago para el centro-derecha de los últimos treinta años, una entrada en su blog. Yo la transcribo íntegra y, además, les insisto a los que como yo dieron un día el paso y se comprometieron afiliándose al PP (ahora partido simpático): hay que boicotear el Congreso búlgaro y mandar a los de la moqueta al paro. Las primarias podrían ser una alternativa. Otra plantarnos en la puerta del lugar de celebración de la liquidación del PP como partido nacional. (Se admiten sugerencias)

Como diría aquél, señor Rajoy, Soraya, enténrese, algunos queremos ser personas libres.

Hoy es un día, además de aciago y triste, de reflexión. ¿Qué está pasando en nuestro partido para que personas de la talla de Eduardo Zaplana, Ángel Acebes y ahora María San Gil se planten, cada uno de forma diferente, pero se planten? Un Partido como el PP no puede ningunear y llevar al ostracismo a personas tan valiosas porque gracias a ellas, repito, gracias a ellas el PP ha llegado a donde ha llegado.


Hasta hoy en día, el PP tenía un proyecto que partía de la idea de que España es una NACIÓN, no una nación de naciones, no. Una nación conformada por 17 Comunidades Autónomas.

Hasta hoy en día el PP tenía un proyecto basado en principios y valores, en el cual el DERECHO A LA VIDA Y A LA LIBERTAD no se supeditaban al logro del Poder, sino al contrario.

Hasta hoy el PP basaba su proyecto en las PERSONAS. Lo importante es gobernar teniendo como objetivo el servicio a los ciudadanos, no por ostentar el Poder a costa de lo que sea. Creo que el servicio pasa porque los políticos tengamos ética y defendamos aquello en lo que creemos aunque algunos ciudadanos no nos comprendan. La cuestión es buscar la forma más adecuada de hacerles ver sin necesidad de engañarles. Creo que los españoles somos, en una gran mayoría, maduros para comprender lo que se nos dice cuando se nos habla claro. Cuando se nos comunican las cosas de forma diáfana sin ningún tipo de complejos.

Millones de españoles han apostado por una política que no siga cediendo ante los nacionalismos insaciables, porque durante más de 30 años han visto cómo los nacionalistas excluyentes no se han conformado con nada, cada vez quieren más y más. Ése es su objetivo: dejar al Estado en pañales y recubrirse ellos de los mejores mantos. Y si ello conlleva mirar a otro lado cuando una banda de terroristas amenaza, chantajea y asesina a los ciudadanos que siguen luchando por su libertad, pues lo hacen y se quedan tan tranquilos.

En el País Vasco con Gregorio Ordoñez, con Jaime Mayor, con Carlos Iturgaiz y ahora con María San Gil hemos apostado por una política seria, ética, de defensa de la dignidad de las personas, de su libertad, incluso a costa de nuestra propia vida. Y si no hagamos un repaso de los concejales asesinados por los etarras nacionalistas, empezando por Gregorio Ordoñez y terminando por… Los que hemos tenido la suerte de seguir con vida, seguimos luchando por la libertad en todos los frentes, seguimos luchando para que los nacionalistas no nos marquen con la X de apestados en nuestra propia tierra, seguimos luchando por la dignidad.

Y por todo ello apoyo la decisión de mi presidenta María San Gil y comparto la pena y la tristeza que esa decisión conlleva, porque viene a decir que no estamos de acuerdo con un proyecto político que solo apuesta por ganar al igual que hace Zapatero. Decir en cada Comunidad lo que convenga. Es decir: mirarse el ombligo, cada cual el suyo, para, según creen, ganar unas elecciones.

Esta Nación que ha sido y es España merece que apostemos por ella, sin complejos, con la cabeza bien alta y con el objetivo de que los españoles vivamos en nuestra tierra sin que nadie nos ponga la X de apestados. España merece la pena y yo seguiré apostando por ella y por lo que María San Gil representa.

Y yo. ¿Y tú?

 

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