El desconcierto – Alfonso Ussía – La Razón

El desconcierto

Alfonso USSÍA


Los políticos nunca reconocen estar desconcertados. Viven en el meollo de la información, a veces desinformada, y consideran que la claridad es su permanente compañera. Pero las personas ajenas a la política sí nos desconcertamos cuando vemos que los políticos no se desconciertan. Lo malo es que no nos hacen caso, bien por no tener acceso directo a ellos, bien porque en la política, la opinión de los ciudadanos sólo sirve y se valora cuando hay urnas y votos de por medio.


Los hermanos De las Cuevas, rondeños ellos aunque nacidos en Madrid, escribieron un bellísimo libro, «La Historia de una Finca», que es una de las joyas de la Literatura andaluza del siglo XX, y por ende, de la española. Es un libro de honduras, no de anécdotas. Las segundas se las contaban a sus amigos. Encargaron a uno de sus empleados que construyera un pequeño silo para almacenar trigo. Y éste lo hizo afanosamente. Levantó la redonda pared del silo, ladrillo tras ladrillo, desde el interior. Se oyeron gritos de socorro y todos acudieron hacia allí. No había sido previsor el hacedor del silo, y había levantado tanto su redonda pared que no podía salir del él. Quedó prisionero de su propia obra y tuvo que ser sacado del fondo del silo con cuerdas y otros artilugios salvadores. «Me he desnortado», dijo como toda disculpa. El que se desnorta es el que se desconcierta. Pero aquel trabajador reconoció su desconcierto. Si no es por sus compañeros, se queda en el pozo.
De haber sido Rajoy aquel albañil, aún permanecería en el fondo del silo, sin pedir auxilio y sin reconocer que se había desnortado. Porque desnortado está, y mucho. Y su desconcierto lo camufla en soberbia. Ahora, los que sí reconocemos el desconcierto, nos hemos desnortado aún más al saber que Ortega Lara se ha dado de baja del Partido Popular por la actitud de Rajoy respecto a María San Gil. José Antonio Ortega Lara es un héroe de la resistencia ante el terror.
Ni en Buchenwald, ni en Auschwitz ni en Treblinka se mantuvo a un ser inocente dos años en un zulo húmedo y diminuto como tuvieron los cabrones de la ETA a José Antonio. Y aguantó, y lo soportó todo, y cuando fue liberado por la Guardia Civil, era un montón de huesos con la mirada perdida y la dignidad intacta. Aquel hombre entero, aquel héroe, que soportó más de dos años de infame tortura, no ha aguantado la indiferencia de Rajoy hacia María San Gil. Y se ha dado de baja. No un militante del Partido Popular, sino el símbolo del honor dentro del Partido Popular. Y eso es lo que nos desconcierta a quienes tenemos la debilidad del desconcierto, y no la suerte de no desconcertarnos nunca.
Y Pilar Elías, que ha resistido con heroísmo la angustia de vivir en la misma casa del criminal que asesinó a su marido. Y Regina Otaola, la alcaldesa de la firmeza. Y muchos de los que se han jugado la vida por nuestra libertad, y se la siguen jugando, abandonan desconcertados y desanimados el Partido Popular. Pero a Rajoy no le importa porque no le desconcierta nada. Él esta en su norte, que ya no es el de Ortega Lara, sino el de Lasalle. Pues eso.

 

2 pensamientos en “El desconcierto – Alfonso Ussía – La Razón

  1. Juano

    Magistral el guantazo sin manos de Ussía al que se lo merece con creces…
    Y Rajoy sin darse cuenta de que si no se retira el PP no va a sacar ni para pipas. Se ha convertido en el Llamazares de la derecha (si es que es de derechas…).

  2. ProfesorM

    Muy buenas a todos:

    Desde luego, lo de llamar al veletiño el Llamazares de la Derecha… ES MUY FUERTE!!! (juas juas juas…).

    Aunque ahora que lo pienso, es que tienes toda la razón…

    Un saludo a todos

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