¿Será Mikel Buesa el enterrador del Zentro?

Que lo del Zen-trismo (un cuarto de nihilismo, un cuarto de oportunismo, un cuarto de socialismo y un cuarto de estupidez) de Fraga, Gallardón, Rajoy, Arenas y Arriola tiene poco futuro electoral es algo que se da por descontado. Desde marzo acá son muchos los que se han quedado sin careta. Otros, como Gallardón que andaba por ahí tratando de disimular y quitarse de en medio cuando vió que la cosa iba a terminar mal, no han podido. Al eterno aspirante a ser renovación de algo -o sea, al poder- Fraga lo ha dejado señalado como sucesor del negro con camisa azul de por vida. Su pasado de extrema derecha en la AP más reaccionaria cada vez es menos silenciado.

Tan por descontado dan todos en Génova los tortazos electorales que ahora resulta que nadie  (Soraya y Ayllón no tienen la más mínima importancia) quiere acompañar a Mariano Rajoy en su ¿obligada? apuesta por el Zen-tro y rendición al régimen

Otros, políticos, periodistas (divertidísimo hoy uno de estos juntaletras que se apuntan a donde ventean poder sin más  -y éste ha pegado más bandazos en cuatro años que Alonso conduciendo el coche de Sor Citroen- que recientemente nos contaba quiénes eran buenos y quiénes malos y daba pábulo a un malvado rumor  de escisión del PP lanzado desde la séptima -los mismos hijos de mala madre que hablaban de los antidepresivos de San Gil- para tildar a los que él llama “malos” como de extrema derecha, nos cuenta que si Ana Mato se hace con la Secretaría General será porque es “miembra”, o sea, porque no tiene miembro) o mediopensionistas, se han lanzado, a lo PRISA -eso es lo que realmente les pone: sueñan con el poder y la influencia de un clítoriX del franquista Cebrián- a dividir a los del PP en buenos y malos, duros y blandos; son buenos claro, los que están dispuestos a renunciar a compartir principios y convicciones con sus votantes y a fundar el ministerio de la oposición. Los malos, los duros, son los que no se avergüenzan de su base social, no sienten corte por ser de derechas (¿qué es ser de derechas? ¿defender la libertad y la nación histórica? ¿y ser de izquierdas? ¿Convertirse en una pesoe bis pero en cutre?) y que están dispuestos a defender sus principios.

Mientras, UPyD, el partido socialdemócrata de Rosa Díez, tiene claro que todo esto puede ser una oportunidad para su formación, nacida de una escisión del PSOE (repito: es una escisión del PSOE; lo digo porque andan los progres diciendo que si el PP está a tortas cuando su partido, directamente, se rompió la legislatura pasada)  en las próximas elecciones vascas. Así,  cuenta El Semanal Digital que andan intentando convencer a Mikel Buesa para que encabece la candidatura de UPyD en las próximas elecciones vascas.

Los que conocen la historia del PP saben que Manuel Fraga se tuvo que ir a su casa -una vez más- después de un batacazo monumental en las elecciones vascas. Y que Aznar consolidó su liderazgo, recién celebrado el Congreso de Sevilla, gracias a que fue capaz de mantener el feudo más heroico y con principios de todo el partido. De la mano de Mayor Oreja.

Pues bien, si Rajoy y sus muchachos de la renovación (Fraga, Arenas, Gallardón y Arriola) se la pegan en las vascas… afirmo que van a tener que hacer las maletas. Aunque no las harán antes de las europeas y después de que Nuñez Feijóo se vuelva a quedar como oposición en Galicia.

Así pues, ironías de la vida, tal vez sea Mikel Buesa -quien ha tenido magníficas relaciones con la anterior cúpula del PP y de ahí la cosa- quien entierre el Zentro.

No me extrañaría. Mikel Buesa, gran persona, serio, solvente y con convicciones, es capaz de eso y de mucho más.

3 pensamientos en “¿Será Mikel Buesa el enterrador del Zentro?

  1. Clandestino

    Resulta extraño que un partido con el apoyo de diez millones y medio de electores, resulte ser un partido vacio. Sin relevos. Sin nadie que hostigue al jefe. Exactamente lo mismo ocurrió en el PSOE, cuando cayó Felipe gonzález. Ese es el principal síntoma de la carencia democrática en España. Si no hay democracia en los partidos ¿Como pueden ejercerla y respetársela a la nación, cuando gobiernan? Realmente no hay partidos sino grandes organizaciones alrededor de un líder indiscutible. Cuando se acaba el líder, no hay partido.

    Queda claro que la mediocridad del que ‘manda’ se rodea de mediocridad para su incondicional arropamiento e incontestable autoritarismo, y para regular y controlar la posible competencia, relegando a los más aptos a puestos alejados del meollo, para que no destaquen y puedan ser referentes de sus carencias. Recuerdan el ¿”Tienes donde ir”, con el que Rajoy apuñaló con desfatez y desvergüenza a María San gil, mostrando su abismal inferioridad, humana y política, ante ella? Este es el patetismo de la mediocridad de aquellos que tienen la obligación de no serlo jamás. Esto es lo que lleva a que su sucesor siempre sea otro mediocre.

    Grave error. Los grandes líderes destacaron, más que por sus aptitudes propias, por la capacidad de organización, coordinación y aprovechamiento de los que sí las tenian, captando a los mejores y más preparados para sus equipos. Independientemente de que sean ‘miembros o miembras’.

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