[Casi] Sin novedad en España

 

Lástima que las vacaciones veraniegas se estén terminando para quien esto suscribe. Debo deciros que allende nuestras fronteras no se oye gran cosa de España -salvo el triunfo de Nadal, la Eurocopa y el hundimiento de nuestra economía y de las inmobiliarias (“Spanien ist pleite”)-.

Llevo en Madrid un par de días y en realidad tan sólo una noticia, ahora os la cuento, ha llamado mi atención.

El resto está como estaba antes de mi marcha: los nazionanistas empeñados en demostrar que son unos catetos totalitarios de tomo y lomo (Cataluña, la que en su día fuera vanguardia, ahora campeonísima de lo cateto), la cursi Expo de Zaragoza está siendo un enorme fracaso,  los socialistas, Miguel Sebastián a la cabeza, siguen con su intervencionismo feroz y su giro a la extrema izquierda, no-natos, enfermos terminales y abuelos lo llevan claro,  la economía fatal y a estas alturas del desastre, con una inflación desbocada y las hipotecas sube que te sube mientras el sesteante gobierno promete regalarnos -o sea, que pagamos nosotros- una bombilla de bajo consumo, casi todos somos antipatriotas; sigue la persecución contra Losantos, el fundamentalismo ecolonazi suma y sigue, Mondragón sigue gobernado, sin que el PSOE mueva un dedo, por los botones de la ETA,  el psicópata asesino De Juana Chaos -(“está por la paz“, ZP legislatura pasada pixit et dixit) va a salir, en cumplimiento de la legalidad -que no de la Justicia- a la calle,  y los Zen-tristas del PP -me han contado que el Congreso del PPC ha sido de traca y que la nueva presidenta está más nazionanista que Piqué-han dejado de exisitir para subsumirse en el PSOE.

O sea, que más de lo mismo.

Pero, hete tú aquí que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, le acaba de arrear un soplamocos al régimen español (del Tribunal Supremo, pasando por el Ejecutivo o el Constitucional a todos) de esos que, si en España hubiera democracia, serían la noticia del día, del mes y hasta del año. Y es que en España tanto el Supremo como el Constitucional se pasan por el forro de sus caprichos los derechos humanos. Ahí tienen a Gómez de Liaño, el juez contra el que se desató una campaña sólo superada por la iniciada y por su fallecimiento inconclusa campaña contra el magistrado García – Calvo, cuyos derechos fundamentales fueron pisoteados, entre carcajadas bobaliconas de los progres habituales, sin que aquí casi nadie se escandalizase.

la sentencia, los jueces de la Corte de Estrasburgo condenaron a España por unanimidad al considerar que se violó el artículo 6.1 (derecho a ser juzgado por un tribunal independiente e imparcial) del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Según el fallo de la Corte con sede en Estrasburgo, el Estado español debe abonar 5.000 euros al demandante en concepto de “daños morales”, pero no se fija cantidad alguna por los daños materiales o los gastos judiciales, solicitados por Gómez de Liaño. Para la Corte de Estrasburgo, la imparcialidad de la Sala del Tribunal Supremo que juzgó a Gómez de Liaño por prevaricación “podía suscitar serias dudas”.

Luego saldrán Rajoy, Gallardón, ZP, Cebrián y los tititiriteros y dirán eso de que las sentencias del Constitucional o el Supremo son como la Biblia y que hay que “acatarlas” (expresión utilizada para afirmar que no pueden ser criticadas, aunque sean una aberración antijurídica y puras sentencias políticas). Y un jamón.

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