Calle 30 o Singing in the rain (actualizado)

Reproduzco a continuación por su interés el escrito (para mí que es un intento de exención de responsabilidades “por lo que pudiera pasar”) que Manuel Melis, ingeniero jefe y padre de la nueva M-30 (conocida ahora por caprichitos del alcalde como “calle 30), ha dirigido al diario “El País” y en la que se afirma que la concejalía de Urbanismo y sus plantitas y jardines tienen mucho que ver en las continuas inundaciones que sufre dicha vía cada vez que llueve. Una tal Pilar Martínez ya puede ir empezando a dar explicaciones, porque, claro, esto es como un poquito fuerte teniendo en cuenta que por la “calle 30” circulan a diario cientos, miles de madrileños.

El ayuntamiento más endeudado de España es hoy también noticia porque dicen que retrasan todas las obras no adjudicadas “por la crisis” y para “hacer recortes”. Eso sí, no han recortado el nuevo coche blindado de Gallardón, casi 600.000 euros del ala de dispendio. Ni las noches esas que pretenden ser algo así como cultural -por ejemplo, a llenar la Cibeles de patitos de goma gigante le llaman arte-, cuestan un congo y no dejan descansar a los vecinos.

En los últimos 13 años he recibido muchos elogios, demasiados, y sin duda todos inmerecidos, por parte del Excmo. Sr. Alcalde, con ocasión de las enormes infraestructuras que he tenido el honor de hacer bajo su dirección. Por ello, cuando aparecen en la opinión pública dudas sobre la calidad de las obras de soterramiento de la M-30 o sobre precipitación en su construcción me parece mi obligación tratar de explicarlo a los madrileños, que ya iban muchos días de silencio. No pudo ser así en otras ocasiones, como cuando la inundación del Nudo de Valencia, ya que desde el Ayuntamiento yo no podía explicar que después de un año no se tenía aún el permiso para conectar el enorme nuevo colector de alivio de los Abroñigales porque cruzaba bajo unas determinadas vías. Pero hoy, desde la Universidad, creo que no hay inconveniente en hablar con la claridad que la Universidad exige. Aunque me duele bastante eso de “excusatio non petita” de ayer. Encima de que intento explicar las cosas… Hay que ver qué importuno es quien lo dijo.

Los túneles de la M-30 son una de las más impresionantes infraestructuras hechas nunca en el mundo. La primera máquina sólo pudo entrar en el río en julio de 2005, y toda la obra se puso en servicio en 22 meses. Pero esto no es un plazo corto sino el plazo normal: los 150 kilómetros de túneles del Canal de la Mancha se hicieron en 36 meses escasos; el Empire State, en 13 meses; los 11 kilómetros y 14 estaciones de la línea 1 del metro de París se construyeron en 1899 por Fulgence Bienvenue en 18 meses; la línea Cuatro Caminos-Sol de nuestro metro la hicieron Otamendi, Mendoza y González Echarte en 26 meses; el enorme anillo de Metrosur, con sus 42 kilómetros y sus 34 estaciones e intercambiadores, se abrió en 34 meses; y nuestro Hotel Palace en 18 meses.

Las obras de la M-30 no se han hecho deprisa, se han hecho como se deben hacer. Lo que ocurre es que ya creemos en España que son normales los lánguidos plazos de otras infraestructuras y nadie protesta. Sólo bajo el mandato de Gallardón se volvió a recuperar la forma correcta de hacer las infraestructuras, y quien le copia las hace bien. Los madrileños deben estar tranquilos porque el proyecto de soterramiento de la M-30 está hecho por las mejores ingenierías consultoras de España, y las obras por las cuatro mejores constructoras de España, es decir, de Europa o del mundo.

Lo que no se puede hacer y es muy reprobable es, tras terminar las obras y para poner un jardín encima, hacer enormes agujeros en el techo de los túneles por donde circulan los coches. Cualquier gota de agua que caiga del cielo entra naturalmente en el túnel. Y si, además, se han puesto por motivos estéticos unos muros muy altos en los bordes de las calzadas, el agua no puede ir al cauce, se embalsa: y lo que entra en el túnel por esos agujeros ya no son unas gotas, es lo que ha sido.

Aunque ya no trabajo con él y me jubilo enseguida, debo decir que, tras mi familia, creo que es Ruiz-Gallardón la persona a la que más quiero y admiro; y espero no se moleste conmigo por estas líneas, pero me parece que no le habían contado algunas cosas. Le pido que mande tapar esos agujeros del techo del túnel y ordene buscar otras formas de cimentar esas pasarelas de diseño. Le pido que mande a los arquitectos demoler inmediatamente esos muros del jardín, y que los diseñadores se ajusten a las cotas necesarias sin recargar las losas. Le pido que mande reestudiar urgentemente todo ese proyecto del jardín por alguien que entienda lo que hay debajo, quitando los puntos donde el agua se va a embalsar sin salida sobre el túnel. Le pido de nuevo que mande quitar esos pinos de encima de las losas y ordene poner otras especies con raíces menos peligrosas. Y le pido que haga todo esto aunque no quieran algunos de sus subalternos, que veo que no quieren pero ya vemos lo que pasa. Si les hubiéramos hecho caso a ellos aún estaríamos realizando la unión de las líneas 8 y 10 en Gregorio Marañón y el metro al aeropuerto.

Termino. El 29 de junio de 2007 me fui del Ayuntamiento porque cuando me hizo ir a su despacho [el concejal de Hacienda] Juan Bravo lo que me ofreció si seguía allí me hubiera parecido bien cuando acabé la carrera hace 40 años y estaba trabajando en el Cargadero de Aaiún. Así que me volví a la Cátedra como hubiera hecho cualquiera. Por eso no sé con exactitud por qué las bombas tardaron 16 horas en vaciar el agua, que lo hubieran hecho en cinco minutos porque son enormes y magníficas y muy caras. 

ACTUALIZACIÓN

He encontrado esto buscando por internet:

El País
El Mundo

Por cierto, que ya anuncian subidas de impuestos a los madrileños. Y Pepiño le clava un puñal a Rajoy a cuenta del manirroto de Madrid.

2 pensamientos en “Calle 30 o Singing in the rain (actualizado)

  1. anghara Autor de la entrada

    Es el ingeniero jefe de la obra de la M-30. Yo no sé, pero a ver qué demonios está pasando. Porque esto no es ni medianamente normal. Si este tipo miente o es un inútil a ver a quién contrata el ayuntamiento. Y si tiene razón es gravísimo.

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