La dignidad de Gallardón

Dignidad que no le llega ni para acompañar a familia, amigos y compañeros de colegio de Álvaro Ussía en la concentración que tuvo lugar ayer a las puertas de “El Balcón de Rosales” (propiedad municipal) donde fue asesinado el joven y a la cual asistieron miles de madrileños. No, señor Gallardón, no es más importante que esté usted, pagan los madrileños, of course, en Estambul que el que hubiese acompañado a la familia y amigos de un joven de 18 años que, posiblemente, si su Consistorio hubiera actuado como debiera y no con la dejadez (¿interesada?) que acostumbra, estaría hoy tranquilamente en su casa comiendo con su madre y hermanos.

Tampoco nos ha explicado Gallardón aún cómo hay locales con decenas de apercibimientos que no se cierran en AÑOS y que, después de la tragedia, se clausuran, de repente, en menos de 24 horas (algunas salas, como “La Riviera”, llevaban funcionando … 50 años). ¡Qué velocidad en la resolución de expedientes cuando interesa! 

¿Cuándo se prevaricó? ¿Antes o después? ¿Tiene esto de no clausurar locales ilegales relación con la jamás explicada y bien ocultada”Operación Guateque“, escandalo de corrupción de colosales dimensiones? ¿Sabían ustedes que los de la concesión municipal “El Balcón de Rosales” pagaban por el alquiler del local la friolera cantidad de … 700 euros al mes? ¿Y que tenía, ante la pasividad de las autoridades municipales, más de 72 denuncias?

Señor Gallardón, menos revolver en la basura de pacíficos vecinos, menos atracar al contribuyente, menos dispendios en cochecitos blindados y estupideces de culturetas progres y más dar explicaciones acerca de la corrupción que parece anidar e incluso asolar el Ayuntamiento de Madrid.

Un pensamiento en “La dignidad de Gallardón

  1. Clandestino

    Es de suponer que el Gallardón no se va a rebajar a mezclarse con un puñado de ‘fascistas’. Porque no olvidemos que en España, los que nos manifestamos públicamente contra los asesinos, somos tachados de fascistas.

    Somos una nación que permitimos que nuestro estado legitime a los asesinos. Que permitimos que nuestro estado sea rebajado al nivel de los asesinos. Que permitimos que se persiga y encarcele a ciudadanos honrados por la posibilidad de cometer delitos. Que permitimos que el estado sea un nidal de corrupción, expolio, estafa y vagancia. Que permitimos que la omisión de los ocupas del estado, infecte las calles y el propio estado, de asesinos y criminales.

    ¿Que podemos esperar cuando permitimos que los responsables políticos de la seguridad ciudadana, que nos deben servicio y respeto, califique de fascistas a sus víctimas, cuando osan protestar?

    La culpa no es de los que han convertido el delito criminal de omisión en una constante de estado, sino de los que se lo consentimos, y no los arrojamos al puñetero infierno. De los que olvidamos que el estado es nuestro y sus criminales omisos que pagamos, son nuestros servidores.

    Somos responsables de esta y de muchas más muertes, al aceptar la responsabilidad de mantener un estado criminal. Ellos hacen lo que es de esperar en esta gentuza. Pero nosotros no hacemos lo que es de esperar en una nación que merezca los derechos que no se atreve a defiender frente a sus violadores.

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