Acerca de mis alitas

Empecé en esto de la red hace un porrón, cuando para conectarse a internet había que marcar un número de teléfono y nos reuníamos en el IRC-Hispano. Pasados los años comenzó esto de la web 2.0 y, por aquél entonces, no se estilaba publicar con tu nombre y apellidos. Así nació anghara, en realidad idea de un buen amigo que había leído una novela de Terry Pratchett. Por lo tanto, no, no soy un río de África.

Soy un angelito con mis alitas y todo. Eso sí, no me muerdo, que me enveneno. Lo que me gusta es divertirme y aborrezco a la gente hipócrita, a la que no es auténtica. Esa gente que tiene dos caras. Los cursis me exasperan y los políticamente correctos, o sea, casi todos, me aburren.

Políticamente hablando, que es de lo que suelo hablar, me gusta la libertad. Las ideologías, si eso, las dejo para los socialdemócratas, o sea, los políticamente correctos. Yo, reveliana, carezco de eso. Lo que funciona, pá mi. Lo que no, ¿para qué lo quiero?

No caigo bien a los políticos cuando cuento las interioridades de su partido, pero les encanto cuando cuento las del de enfrente. Qué le vamos a hacer.

Estoy en Twitter y Facebook. En caralibro tengo perfil personal y página.

Si no, preguntadle a Almudena Negro...