Archivo de la categoría: asesinato de niños

Increíble

La píldora abortiva en las farmacias sin receta. Pero para conseguir un Clamoxyl (amoxilicina; antibiótico de amplio espectro) sin receta médica, medicamento con muchos menos efectos secundarios adversos que la “píldora del día después”, hay que ir al mercado negro.

Impresionante. Sinceramente, creo que este país se arreglaría si se invirtiera en psiquiatras lo que se invierte en estupideces.

¡¡¡¡¡¡Socialismo… y muerte!!!!!!!

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Matones contra la defensa del derecho a vivir.

Me entero vía Elentir, que enlaza HazteOir. Varios energúmenos, que a buen seguro se tienen por “demócratas”, “tolerantes” y “progresistas”, han demostrado estar llenos de talante, emprendiéndola a golpes con los voluntarios de Derecho a Vivir (DAV) de El Ferrol. Por cierto, la agresión estaba más que planificada. Nadie va por ahí con sprays en el bolsillo.

Los hechos empezaron cuando los agresores se acercaron a la mesa de recogida de firmas instalada por los voluntarios de DAV, que contaba con los permisos oportunos, y empezaron a rociar con spray los carteles y la mesa de recogida de firmas.

Ante ello uno de nuestros voluntarios, Jaime, les espetó preguntándoles qué era lo que estaban haciendo, y les pidió que pararan; pero, sin tiempo a reaccionar, el grupo de agresores, entre los que había una joven, se abalanzó sobre él con gran violencia y, tras tirarle al suelo, le propinaron numerosas patadas y golpes, especialmente en la cara, lo que le ha provocado numerosas contusiones.

Ante esta agresión, un ciudadano de nacionalidad chilena, que en ese momento estaba dejando su firma en la mesa de DAV, trató de salir en defensa del agredido, pero los agresores la emprendieron a golpes contra él, hasta el punto de partirle un labio.

También fueron zarandeadas y golpeadas otras dos voluntarias de DAV, un a voluntaria de 60 años, que fue arrojada al suelo, y una joven que también colaboraba en la recogida de firmas.

Ante estos hechos, varios empleados de un supermercado cercano salieron en auxilio de los agredidos, y al ver que acudían los agresores se dieron rápidamente a la fuga.

De momento, Jaime permanece en el hospital, a la espera de que se le practiquen nuevas pruebas para recibir el parte definitivo de lesiones, centradas especialmente en el rostro.

Y es que si hay algo que los “tolerantes demócratas progresistas” llevan mal es la gente que no piensa como ellos y encima se atreve a defender aquello en lo que cree.

Hijos de perra.

Existe relación entre disponibilidad de preservativos y mayor tasa de SIDA

“El Papa tiene razón. Nuestros mejores estudios muestran una relación consistente entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor (no menor) tasa de contagios de Sida”.

Y esto no lo digo yo. Lo afirma Edward Green, el mayor experto de Harvard en SIDA.

Y ahora sí hablamos de SIDA y no de VIH, Ruby

En una entrevista con el National Review Online, Green explica la causa de este fenómeno con el conocido como “comportamiento desinhibido” o “compensación del riesgo”: “Cuando se usa alguna tecnología para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un mayor riesgo que si uno no usara esa tecnología”.

“También me di cuenta de que el Papa dijo que la monogamia era la mejor respuesta al Sida en África. Nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio del Sida”.

“Sin embargo – argumentaba a finales de 2007 en una conferencia en Sudáfrica – los programas patrocinados por los más importantes donantes no han promovido la monogamia, ni siquiera la reducción de diferentes parejas. Es difícil entender por qué. Imagínense que se pusieran sobre la mesa 15 millones de dólares para luchar contra el cáncer de pulmón. Sin duda tendríamos que estudiar el comportamiento de los fumadores: consejos para dejar de fumar, o al menos reducir los cigarrillos al día”.

Nota de prensa de LYDC.

NOTA DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LAS LIBERTADES Y DERECHOS CIVILES

 

 “Denunciamos la demagogia excluyente que desde sectores supuestamente progresistas se viene haciendo al asociar, ineludiblemente, catolicismo y defensa de la vida, lo cual supone, además de una grave mentira, un menosprecio hacia todos los no creyentes o militantes de otras confesiones religiosas que están contra el aborto”

 

“El Gobierno atenta gravemente contra la libertad de opinión y conciencia cuando asocia la defensa del no nato con fanatismo religioso o con una opción política concreta, a las cuales criminaliza, creando así prevención entre la ciudadanía a manifestarse en contra del aborto, por temor a ser asociada a dichos sectores”.

 

“En España hay libertad de expresión y de conciencia y se puede debatir sobre el aborto hoy y el año que viene”.

 

Luis Canal, presidente de LYDC: “No soy creyente y el aborto me parece el crimen más horrendo que el hombre puede cometer contra sí mismo

 

 

 

La Asociación para la Defensa de las Libertades y Derechos Civiles rechaza así mismo la demagogia que desde sectores que se consideran “progresistas” se viene haciendo al asociar ineludiblemente la defensa de la vida del no nacido con grupos católicos o con determinadas posiciones políticas. El aborto no es una cuestión política y supone un fracaso de toda la sociedad.  Por ello son muchos los no creyentes o miembros de otras confesiones religiosas los que están en contra del aborto. Personas de todas las ideologías y creencias que son menospreciadas por esos sectores supuestamente progresistas que quieren hacernos creer que estar en contra del aborto es algo propio de fanáticos católicos o rancios ultraderechistas y que pretenden, así, cercenar la libertad de opinión y conciencia, creando miedo entre los ciudadanos a manifestarse a favor de la vida del no nacido por temor a ser asociados con estos.

 

El Gobierno atenta gravemente contra la libertad de opinión y conciencia de las personas cuando asocia la defensa del no nato con una religión o una opción política concreta, a las cuales criminaliza, creando así prevención entre la ciudadanía a manifestarse en contra del aborto, por temor a ser asociada a dichos sectores. Esta forma de actuación es más propia de regímenes totalitarios que de democracias liberales. Como totalitaria es la afirmación de que el debate del aborto ya tuvo lugar hace veinte años y que por lo tanto ahora hay que limitar el debate a lo que determinados sectores determinen. En España hay libertad de expresión y de conciencia y se puede debatir sobre el aborto hoy y el año que viene.

 

Pese a que hoy en día nadie desconoce qué es un preservativo, a la educación sexual impartida en las escuelas, a los cientos de millones derrochados en costosas y artificiales campañas de concienciación o a que los métodos anticonceptivos están al alcance de cualquiera, la realidad se impone cuando vemos que el número de infectados por VIH no deja de aumentar al mismo ritmo que crece el número de abortos entre mujeres cada vez más jóvenes. Los políticos, los mismos que nos dicen lo que debemos de hacer “por nuestro bien”, pretenden ocultar, una vez más, su incompetencia y fracaso.

 

Luis Canal, Presidente de LYDC, ha declarado en este sentido que “no soy creyente, asunto que es una vergüenza que tenga que aclarar y que deja bien claro la falta de libertad religiosa que hay en España y, sin embargo, el aborto me parece el crimen más horrendo que el hombre puede cometer contra sí mismo, ya que supone una terrible deshumanización de nuestra sociedad, además de un fracaso sin paliativos del Estado.”   “El aborto no es un derecho de la mujer”, afirma Luis Canal, quien asevera que “el embrión, feto o bebé no forma parte del cuerpo de la mujer ni es un órgano de ésta como puedan serlo el riñón o el hígado.  No existe el derecho a matar. Existe el derecho a la vida.  El embrión, feto o niño, que no es un “qué” sino un “alguien”,  no es propiedad de la madre ni forma parte de su cuerpo. Lo “ocupa” durante unos meses. Es un ser humano, un “yo”, que algún día, años después de nacido, llegará a ser independiente.”   

 

Finalmente, la Asociación para la Defensa de las Libertades y Derechos Civiles quiere manifestar su apoyo a la marcha por la vida convocada el próximo 29 de marzo a las 12:00 horas en Madrid e invita a todos sus socios a participar también en las concentración que en contra del aborto, antediluviana pena de muerte legal que algunos se han empeñado en vender como “progreso” cuando es una lacra social que debería de estar en franco retroceso en pleno siglo XXI, se celebrarán a las puertas de todos los Consistorios de España a  la misma hora.

 

 

 

Asociación para la Defensa de las Libertades y Derechos Civiles

La cuestión del aborto – Julián Marías, ABC


La cuestión del aborto. Por Julián Marías. Publicado en el diario “ABC”

LA espinosa cuestión del aborto voluntario se puede plantear de maneras muy diversas. Entre los que consideren la inconveniencia o ilicitud del aborto, el planteamiento más frecuente es el religioso. Pero se suele responder que no se puede imponer a una sociedad entera una moral «particular». Hay otro planteamiento que pretende tener validez universal, y es el científico. Las razones biológicas, concretamente genéticas, se consideran demostrables, concluyentes para cualquiera. Pero sus pruebas no son accesibles a la inmensa mayoría de los hombres y mujeres, que las admiten «por fe»; se entiende, por fe en la ciencia.

Creo que hace falta un planteamiento elemental, accesible a cualquiera, independiente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen, de una cuestión tan importante, que afecta a millones de personas y a la posibilidad de vida de millones de niños que nacerán o dejarán de nacer.
Esta visión ha de fundarse en la distinción entre «cosa» y «persona», tal como aparece en el uso de la lengua. Todo el mundo distingue, sin la menor posibilidad de confusión, entre «qué» y «quién», «algo» y «alguien», «nada» y «nadie». Si se oye un gran ruido extraño, me alarmaré y preguntaré: «qué pasa?» o ¿qué es eso?». Pero si oigo unos nudillos que llaman a la puerta, nunca preguntarés «¿qué es», sino «¿quién es?».

Se preguntará qué tiene esto que ver con el aborto. Lo que aquí me interesa es ver en qué consiste, cuál es su realidad. El nacimiento de un niño es una radical «innovación de la realidad»: la aparición de una realidad «nueva». Se dirá que se deriva o viene de sus padres. Sí, de sus padres, de sus abuelos y de todos sus antepasados; y también del oxígeno, el nitrógeno, el hidrógeno, el carbono, el calcio, el fósforo y todos los demás elementos que intervienen en la composición de su organismo. El cuerpo, lo psíquico, hasta el carácter, viene de ahí y no es rigurosamente nuevo.

Diremos que «lo que» el hijo es se deriva de todo eso que he enumerado, es «reductible» a ello. Es una «cosa», ciertamente animada y no inerte, en muchos sentidos «única», pero al fin una cosa. Su destrucción es irreparable, como cuando se rompe una pieza que es ejemplar único. Pero todavía no es esto lo importante.
«Lo que» es el hijo puede reducirse a sus padres y al mundo; pero «el hijo» no es «lo que» es. Es «alguien». No un «qué», sino un «quién», a quien se dice «tú», que dirá en su momento «yo». Y es «irreductible a todo y a todos», desde los elementos químicos hasta sus padres, y a Dios mismo, si pensamos en él. Al decir «yo» se enfrenta con todo el universo. Es un «tercero» absolutamente nuevo, que se añade al padre y a la madre.

Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre se dice una insigne falsedad porque no es parte: está «alojado» en ella, implantado en ella (en ella y no meramente en su cuerpo). Una mujer dirá: «estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado». Es un asunto personal por parte de la madre. Una mujer dice: «voy a a tener un niño»; no dice «tengo un tumor».

El niño no nacido aún es una realidad «viniente», que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino. Y si se dice que el feto no es un quién porque no tiene una vida personal, habría que decir lo mismo del niño ya nacido durante muchos meses (y del hombre durante el sueño profundo, la anestesia, la arteroesclerosis avanzada, la extrema senilidad, el coma).

A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la «interrupción del embarazo». Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración», y con un par de minutos basta.

Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte.
Con frecuencia se afirma la licitud del aborto cuando se juzga que probablemente el que va a nacer (el que iba a nacer) sería anormal física y psíquicamente. Pero esto implica que el que es anormal «no debe vivir», ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias; otra cosa es actuar como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno.

Y es curioso cómo se prescinde enteramente del padre. Se atribuye la decisión exclusiva a la madre (más adecuado sería hablar de la «hembra embarazada»), sin que el padre tenga nada que decir sobre si se debe matar o no a su hijo. Esto, por supuesto, no se dice, se pasa por alto. Se habla de la «mujer objeto» y ahora se piensa en el «niño tumor», que se puede extirpar como un crecimiento enojoso. Se trata de destruir el carácter personal de lo humano. Por ello se habla del derecho a disponer del propio cuerpo. Pero, aparte de que el niño no es parte del cuerpo de su madre, sino «alguien corporal implantado en la realidad corporal de su madre», ese supuesto derecho no existe. A nadie se le permite la mutilación; los demás, y a última hora el poder público, lo impiden. Y si me quiero tirar desde una ventana, acuden la policía y los bomberos y por la fuerza me lo impiden.

El núcleo de la cuestión es la negación del carácter personal del hombre. Por eso se olvida la paternidad y se reduce la maternidad a soportar un crecimiento intruso, que se puede eliminar. Se descarta todo uso del «quién», de los pronombres tú y yo. Tan pronto como aparecen, toda la construcción elevada para justificar el aborto se desploma como una monstruosidad.

¿No se tratará de esto precisamente? ¿No estará en curso un proceso de «despersonalización», es decir, de «deshominización» del hombre y de la mujer, las dos formas irreductibles, mutuamente necesarias, en que se realiza la vida humana? Si las relaciones de maternidad y paternidad quedan abolidas, si la relación entre los padres queda reducida a una mera función biológica sin perduración más allá del acto de generación, sin ninguna significación personal entre las tres personas implicadas, ¿qué queda de humano en todo ello? Y si esto se impone y generaliza, si a finales del siglo XX la Humanidad vive de acuerdo con esos principios, ¿no habrá comprometido, quién sabe hasta cuándo, esa misma condición humana? Por esto me parece que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en este siglo que se va acercando a su final.